Frescura con buena acogida

Transporte con refrigeración con hielo seco para una logística óptima

Comer algo rápido ya no significa tomar un sándwich y una manzana ni necesariamente una hamburguesa o una salchicha con curry. El diverso sector de la comida rápida se adapta a la necesidad de platos rápidos. La comida precocinada que ahora se ofrece también en los supermercados y tiendas de ultramarinos cubre una gran variedad de pequeños platos preparados para su consumo instantáneo o tras una preparación rápida. La deliciosa variedad disponible va desde sándwiches gourmet, paquetes de pasta ecológica y diferentes ensaladas mixtas. Además, dado que se emplean productos frescos, los alimentos también son muy sanos cuando se combinan de forma equilibrada. Es necesario que no se rompa la cadena del frío para garantizar que los productos perecederos conserven su calidad entre la preparación y el consumo, lo que supone un reto técnico y logístico, dada la variedad de productos y clientes.

Comida sabrosa para gente ocupada
En los medios de comunicación se habla mucho de la slow food. La "ralentización" deliberada de la alimentación está siendo propagada y, sin duda, practicada por mucha gente por las noches, los fines de semana y en vacaciones. Sin embargo, entre semana, la mayoría prefiere un ritmo ligeramente más rápido que cumpla con los requisitos de nuestra vida diaria, llena de ocupaciones. Al menos, eso es lo que nos dice el ascenso continuo de las cifras de ventas de los restaurantes de comida rápida, así como el aumento constante del espacio dedicado a la venta de comida precocinada en tiendas de alimentación. Estos productos preparados hacen honor a su nombre y ofrecen a los consumidores lo que quieren: son cómodos y rápidos de consumir. No obstante, la distinción entre rápido y bueno ha dejado de aplicarse. Muchos productos listos para consumir se fabrican conforme a estrictos criterios de calidad y frescura.

Por supuesto, la cadena del frío también debe cumplir estos criterios para garantizar que los productos de alta calidad lleguen a los clientes en su mejor nivel. En principio, esto no supone un problema: se lleva transportando comida refrigerada y congelada del productor al mercado en camiones refrigerados o cajas de frío desde hace décadas.

Límites de la refrigeración tradicional
Las cajas de frío convencionales se mantienen frías con elementos enfriados previamente y se puede transportar en vehículos no refrigerados. Sin embargo, tienen que refrigerarse antes y no permiten un uso tan flexible.

Estas ventajas no se aplican al sistema Siber, desarrollado por Messer en colaboración con Olivo, un fabricante líder de contenedores refrigerados. Los contenedores con ruedas de Siber se enfrían con una carga de hielo seco a una temperatura de -78 grados Celsius. Esta baja temperatura se genera cuando el dióxido de carbono líquido a alta presión se introduce en el depósito del contenedor refrigerado.

A una presión normal, el gas líquido se expande y se convierte en hielo, que tiene una gran capacidad de refrigeración. Según las especificaciones, los contenedores Siber cuentan también con un compartimento adicional para productos congelados. Esto permite combinar de forma flexible la logística de los alimentos refrigerados y congelados. La capacidad de refrigeración necesaria está garantizada en todo momento durante al menos 24 horas de transporte.

Un registro preciso

El CO2 se dosifica con precisión para cada contenedor de acuerdo con los requisitos. Por ejemplo, en el almacén central de la empresa austriaca SPAR, el gigante minorista de la alimentación, ubicado en St. Pölten, la estación de inyección de hielo seco recibe datos del sistema ERP de la empresa. La cantidad de CO2 que se va a inyectar en los depósitos se calcula en función de varios factores: en cada caso se tiene en cuenta la temperatura de refrigeración (de 0 a +2 grados Celsius para productos frescos, -25 grados Celsius para alimentos congelados), la temperatura ambiente, la duración del transporte, incluido el tiempo de carga, y el modelo de contenedor. Una dosificación precisa permite que el sistema sea altamente eficiente desde el punto de vista energético. El dióxido de carbono gaseoso que también se genera durante la expansión se extrae inmediatamente por completo y se elimina del aire ambiental. Así, la unidad de inyección también puede funcionar con seguridad en el espacio cerrado de un almacén frigorífico.

Los contenedores Siber, cuya capacidad oscila entre 300 y 1.200 litros, se pueden transportar en un camión normal, junto con productos no refrigerados. De este modo se reduce el número de trayectos de entrega. No se necesitan cámaras frigoríficas para el almacenamiento temporal en el punto de entrega. Los contenedores con ruedas se pueden llevar directamente a los expositores refrigerados de la tienda y descargarse ya en los estantes. Esto no solo mantiene la cadena del frío, sino que también garantiza una temperatura homogénea durante todo el proceso. Los contenedores Siber pueden equiparse con registradores de datos, utilizados habitualmente, que registran todos los acontecimientos relevantes desde la inyección de dióxido de carbono hasta la apertura de la puerta. Así se cumplen todas las normativas legales relativas a los alimentos, incluso a los productos más sensibles, tal y como demandan los consumidores más exigentes de alimentos preparados.

Resumen de las ventajas del sistema

  • Cálculo automático de la cantidad de CO2 necesaria.
  • Dosificación precisa de la carga de hielo seco.
  • Descarga de los contenedores con ruedas justo al lado del expositor refrigerado.
  • Apto para productos refrigerados y congelados gracias a la doble función del contenedor.
  • Los registradores de datos facilitan la trazabilidad total, de acuerdo con la legislación de alimentación/HACCP.
  • Refrigeración garantizada durante al menos 24 horas.

Recomendar:

Idioma