Gases para la producción de lámparas UV de desinfección

El asesino suave de los gérmenes

Cualquiera que haya tenido una quemadura de sol conoce el desagradable efecto de la luz ultravioleta: puede destruir las células vivas y producir dolor en un corto período de tiempo. Pero el poder destructivo de la radiación ultravioleta también puede matar a los microbios.

En LightTech en Hungría, donde se hacen lámparas UV antibacterianas especiales, el uso de gases en la producción es indispensable. La luz UV con una longitud de onda inferior a 280 nanómetros rompe literalmente las moléculas en cadena linear de los genes. Si una bacteria o virus se expone a una radiación UV, al menos ya no podrá reproducirse. Para desinfectar las masas de aire interior, se hace circular por el área de radiación de la lámpara UV, preferiblemente en el sistema de aire acondicionado. De esta manera y en poco tiempo, todo el aire se expone a la luz UV de onda corta. La desinfección del aire mediante la luz ultravioleta se utiliza, entre otros, en la industria alimentaria, en cocinas de los restaurantes o en hospitales. A la desinfección UV de agua se añade un efecto secundario beneficioso: la luz ultravioleta convierte el oxígeno (O2) en ozono (O3), que no sólo ataca a los gérmenes, sino que también degrada contaminantes tales como filtros solares y fluidos del cuerpo, evitando así el uso de productos químicos.

La luz UV desinfectante normalmente se genera con lámparas de vapor de mercurio a baja presión. LightTech se encuentra entre los principales proveedores. Para el relleno de lámparas, se utiliza generalmente neón y argón, aunque también, en menor medida, mezclas con xenón y criptón. Para evitar la oxidación de los componentes metálicos, se utiliza nitrógeno como gas de protección. LightTech usa la tecnología oxyfuel de Messer para la fundición de vidrio. Además, las emisiones de dióxido de carbono se reducen.

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