La molienda en frío facilita el reciclaje eficiente de PVC

Polvo de suelo

El policloruro de vinilo (PVC), un material empleado en tuberías, cables, marcos de ventana o revestimientos de suelo es difícil, y caro, de eliminar. El reciclaje, por tanto, no solo respeta al medio ambiente, sino a los beneficios económicos.

El PVC es el tercer plástico más producido en el mundo. Está prácticamente predestinado a revestimientos de suelo: duradero, fácil de limpiar y disponible en numerosas variantes.

El reciclaje eficiente de los residuos del material es una prioridad económica y ecológica para el fabricante de suelos húngaro Graboplast. Tras una fase de pruebas de dos años, recientemente se ha puesto en servicio una instalación de reciclaje en la localización de Tabánya que reciclará en un principio 1.000 toneladas de plástico al año procedentes de las propias plantas de la empresa.

La base del proceso de reciclaje es la molienda en frío. Los residuos de plástico pretriturados o granulados se enfrían a -120 grados Celsius en un preenfriador de Messer utilizando nitrógeno líquido inyectado. A una temperatura tan baja, el PVC se vuelve tan frágil como cristal. Se puede moler en un polvo fino sin que se pegue o se vuelva grumoso. Messer proporciona el sistema de control y suministra el gas criogénico. Una medición cuidadosa permite que se realicen ajustes precisos a la temperatura en el molino. El polvo de PVC producido de este modo se utiliza íntegramente para la producción de nuevos revestimientos de suelos.

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