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Neutralización con CO2 en proyectos de obras públicas

No es agresivo, corrosivo ni caro

En proyectos de obras públicas, el uso de hormigón fresco en capas que contienen agua se asocia con la generación de agua residual alcalina. Esta agua debe ser neutralizada antes de ser vertida en los sistemas de alcantarillado o aguas superficiales. La neutralización con dióxido de carbono es una solución respetuosa con el medio ambiente y económica para estos proyectos.

En 2010, la construcción de la línea de metro Praga-Aeropuerto internacional de Ruzyně supuso el inicio de uno de los mayores proyectos de obra civil de la capital checa. En este proyecto se utilizaron grandes cantidades de hormigón, lo que tuvo como resultado un volumen igualmente grande de agua residual alcalina. Esta agua se neutralizó con ayuda del CO2.

La neutralización suele implicar el uso de ácidos minerales agresivos, como el ácido clorhídrico o sulfúrico. El dióxido de carbono ofrece numerosas ventajas sobre dichos minerales: no se producen sales corrosivas o contaminantes al utilizar el gas inerte para la neutralización. El proceso de neutralización es más preciso y no hay riesgo de acidificación. Los costes de funcionamiento e inversión son menores y no es necesario recurrir al caro almacenamiento de ácido ni a las medidas de seguridad que harían falta al manipular estas sustancias peligrosas. Otros sectores en los que haya que neutralizar aguas residuales alcalinas también pueden beneficiarse de estas ventajas.

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